Este trabajo musical es un homenaje sincero a nuestros padres y abuelos, quienes en su tiempo encontraron consuelo , alegría y amor en la voces eternas de Margarita cueto y Juan Arvizu. Ellos me inculcaron el gusto por esta música antigua, grabada en la década de los 30, que sigue viva en cada nota y cada verso. Hoy, con este proyecto, quiero recordarles con gratitud, y celebrar ese legado sonoro que forma parte de nuestra historia y de nuestro corazón.